Con las arenas de lucha libre cerradas por la pandemia, el gobierno ha dado un uso creativo a los enmascarados de la lucha libre, alistándolos para que hagan cumplir el uso de las mascarillas simulando que abordan a la gente y ahora con esto.

“Me gusta el hecho de que estén cooperando, solidarios con la gente”, dijo Francisca Rodríguez, mientras la silla de ruedas de su marido era momentáneamente requisada por un sudoroso Ciclón Ramírez Jr.

Rodríguez dijo que López Obrador, había hecho un trabajo “excelente” en la gestión de la pandemia, aunque reconoció que el presidente había recibido muchas críticas por negarse a vacunar a algunos trabajadores de los hospitales privados, quienes dicen que se les hace esperar más tiempo que los de los hospitales públicos.

“Hay una guerra mediática contra el presidente López Obrador en este momento”, dijo, enfáticamente. “Hasta los periódicos de Estados Unidos están atacando al presidente”.

A medida que la gente se vacunaba y entraba en la zona donde se les observaría para detectar reacciones secundarias, los enmascarados de la lucha libre estallaron en un cántico de “¡sí se pudo!”.

“Mis hijos me van a preguntar cómo era, entonces les voy a llevar evidencias”, dijo Luis González, de 68 años, quien grababa la actuación con el celular.

Cuando la esposa de González contrajo el coronavirus hace cuatro meses, él se sentó a su lado, abanicándola con un trozo de cartón para intentar que tuviera más aire para respirar. Tras 38 años de matrimonio, la vio morir en su casa, a la espera de una ambulancia.

González se sentó en la primera fila mucho después de haber pasado su periodo de observación, solo, viendo bailar a los luchadores.

“Se siente el vacío, más por las noches”, dijo. “Durante los días, es más fácil distraerme”.

Alejandro Cegarra colaboró en este reportaje.


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